Por: Diógenes Rosero Durango

Para evitar inhabilitarse y aspirar en las regionales del año entrante, hace unos días se presentó una cascada de renuncias en el sector público.
 
Eso incluyó las de varios congresistas del país, incluyendo uno del Caribe: el representante a la Cámara por Bolívar de Cambio Radical, Hernando ‘Picho’ Padauí, quien le dijo a La Silla Caribe hace unas semanas que aspirará a la Gobernación de ese departamento.
Frente a la posibilidad de una renovación local por parte de fuerzas alternativas, los grupos tradicionales se reacomodan e implementan todas las estrategias que tengan que tomar, como la renuncia de Padauí, un político que ha tenido relación con cuestionadas casas políticas de Bolívar, que ha estado involucrado en escándalos en la región y que, como lo señaló La Caribe, es un símbolo de la forma tradicional de hacer la política.
 
Aunque no son nuevas, este tipo de movidas evidencian aún más lo que podría ser la actitud de las casas políticas tradicionales en las próximas elecciones locales, motivadas por varios antecedentes.
Las elecciones de este año electoral dejaron resultados reñidos que dejaron un poco expuestos a los poderes tradicionales en los departamentos.
Eso puntualmente tras la expresión del voto de opinión vista en las tres últimas jornadas electorales (primera y segunda vuelta presidencial, y la Consulta Anticorrupción) en las regiones.
Esto genera una presión sobre la política tradicional local y por ello se dan movidas que llevan a que un congresista elegido recientemente renuncie a su curul para no inhabilitarse y poder aspirar a un cargo de elección popular el próximo año.
Otro elemento ligado a este fenómeno es lo obstruida que está la relación entre el Gobierno Nacional y el Congreso. Como lo ha advertido algunos medios y comentaristas de opinión, el Gobierno de Iván Duque aparenta tener una relación más directa con los gobiernos locales que con el Congreso.
 
Esto lleva a la hipótesis de que las potenciales relaciones de intermediación clientelar, y la mermelada, estén más en lo local y no necesariamente van a pasar por los congresistas.
De ese modo, algunos legisladores están empezando a ver más oportunidad de relacionarse con el Gobierno Nacional por la vía de los gobiernos locales que desde sus curules en el Congreso.
En el mismo sentido, las administraciones locales se han vuelto más atractivas para los políticos porque descubrieron que hay buenas fuentes de capital como las valorizaciones, las actualizaciones catastrales y las alianzas público privada.
 
Eso cada día hace más apetitoso, para los políticos tradicionales, la posibilidad de que haya más contratación pública con esos recursos.
También, para muchos puede ser interesante aplicar el modelo que implementó de alguna manera Cambio Radical en el último periodo: tener una fortaleza institucional en lo nacional y a partir de ahí fomentar gobiernos locales, empujados con contratación pública nacional. Y así conseguir más votos no solo a nivel legislativo, sino también en alcaldías, concejos y gobernaciones pequeñas.
 
Ninguna de las hipótesis anteriores justifica el hecho de que un partido gaste recursos en unas elecciones legislativas para que el candidato elegido renuncie tan pronto llega al cargo.
No se entiende cómo un político que optó por ejercer desde el Legislativo, de un momento a otro, decide que su rol está en el Ejecutivo.
Es una conducta poco seria en la política y a la que no se le encuentra explicación desde la racionalidad democrática, y aunque no tiene implicaciones legales, sí debería tener implicaciones éticas y una sanción por parte del elector.
 
Martes, 06 Noviembre 2018 20:43

Yo no soy de aquí, pero tú tampoco

Por: Jessyka Manotas

"Somos una especie en viaje, no tenemos pertenencias sino equipaje. Vamos como el polen en el viento, estamos vivos porque estamos en movimiento (…) Somos padres, hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes (…) Yo no soy de aquí, pero tú tampoco"  Movimiento, Jorge Drexler.
 
Durante un Siglo XX teñido de guerras y muerte, los europeos se dispersaron por el mundo, buscando sobrevivir. Así mismo, muchos árabes y europeos llegaron al Caribe colombiano y a Barranquilla, también en busca de mejores oportunidades. Casi un siglo después, somos testigos de millones de venezolanos, africanos, sirios y centroamericanos, que protagonizan las impactantes imágenes que vemos a diario en la prensa. Olas de humanos en movimiento y llenos de equipajes.
 
De acuerdo con la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados –ACNUR- en 2017 se alcanzó la cifra récord de 68,5 millones de personas en condición de desplazamiento forzado. Esta cifra incluye desplazamientos internos (como sucede en Colombia, a raíz del conflicto) y personas que buscan refugio cruzando las fronteras. Entre las razones de este éxodo mundial se encuentran guerras, persecuciones por razones políticas o culturales, hambrunas y otras violaciones a los derechos humanos.
 
La ACNUR hace una distinción entre los movimientos migratorios y los flujos de refugiados. Mientras los primeros hacen referencia a personas que abandonan su país sin temor alguno y a partir de diversidad de razones; los refugiados también son migrantes que básicamente buscan salvar sus vidas. Algunos no tienen el estatus de refugiados y son tratados como migrantes irregulares. Pero sucede que la mayoría de los refugiados y de migrantes irregulares son pobres. Entonces la xenofobia o rechazo al extranjero, se convierte en una aporofobia o rechazo y hostilidad hacia los pobres, un fenómeno preocupante en un mundo lleno de desigualdades.
 
A diferencia de lo que se cree, no todos los refugiados y migrantes irregulares llegan a su meta final, sino que se quedan a mitad de camino. Muchos de los hondureños de la caravana no van a lograr llegar a los Estados Unidos y se quedarán en México; los venezolanos que no alcanzan a llegar a Chile se quedan en Colombia o Perú y los sirios que no podrán poner un pie en Europa se quedan en Turquía. Es decir, países que ya tienen problemas estructurales internos están enfrentando otro desafío.
 
En ese sentido, las Naciones Unidas viene trabajando en el llamado “Pacto Mundial sobre Refugiados”. Una de las claves del pacto es entender que los países en desarrollo (como Colombia) que vienen recibiendo a gran parte de estos migrantes, necesitan de la cooperación de la comunidad internacional y los países desarrollados para brindar ayuda humanitaria e implementar políticas públicas para los refugiados. La ONU hace un llamado al sector privado y a las ONGs a también asumir responsabilidades en esta tarea.
 
Particularmente, en América Latina, además de las acciones humanitarias, es importante que se aborden las causas internas de estos flujos de migrantes irregulares y refugiados que provienen de países como Honduras, Venezuela, Haití y Nicaragua. ¿Cuál es la labor que se viene haciendo desde los organismos multilaterales de la región, como la OEA, frente a estos temas? ¿Cuál es la política exterior de países como Colombia para enfrentar esta situación? Evidentemente las intenciones de guerra de algunos de los diplomáticos del nuevo gobierno no son la solución más acertada, ni mucho menos, la más diplomática.
 
Estamos frente a una crisis de orden mundial que no se puede evitar con muros, ni con rabietas mediáticas de Donald Trump, con fobias, ni con otras guerras. Es un asunto público y político, entonces debe resolverse con políticas públicas. También es un asunto internacional, por lo tanto, requiere de la corresponsabilidad entre los estados. Es momento de estar a la altura de un reto que también requiere empatía, porque en últimas, todos somos migrantes.
 
Por: Diógenes Rosero Durango

Enredado y traumático ha sido el comienzo de un nuevo intento por reformar la política y las elecciones en el país. El eje fundamental de la democracia.

A una acotada y poco ambiciosa, pero bien encaminada reforma política presentada por el Gobierno, basada en algunas de las consideraciones puntuales de la Misión Especial Electoral MEE, le han ido colgando el más variopinto número de propuestas.

Paradójicamente, los partidos minoritarios se han opuesto, votando negativamente el primer proyecto del Gobierno -como si no hubiera nada que marchara en la dirección correcta-. Alternativamente presentaron su propio paquete de propuestas. Lo más sonado, es la disminución de la edad de los votantes, tema muy alejado de la discusión fundamental de los problemas electorales y políticos.
Otros partidos han lanzado globos o parecen querer sabotear la iniciativa con exóticas propuestas: prolongar el periodo de los alcaldes y gobernadores; abrir la posibilidad para que los congresistas, por una zona vez, puedan cambiar de partido o crear nuevos; o la elección de presidente de acuerdo a la mayoría del congreso, ¿un régimen parlamentario?

Aunque algunos cambios se han ido quedando en los debates, reflejan de alguna manera el gran reto de reformar la política en Colombia y la baja posibilidad de consenso en medio de una contraposición de intereses partidistas. Todos quieren tirar para su lado.

Señalaba recientemente Alejandra Barrios, directorade la MOE, que por lo menos ya hay 14 propuestas de reformas cursando en el Congreso. Una excesiva dispersión.
A pesar de estas dificultades, en los numerosos intentos fallidos de una necesaria reforma estructural al sistema político, se han logrado algunos cambios positivos: el umbral que obligó a una mayor organización de partidos políticos o la silla vacía para endurecer las sanciones y responsabilidad partidistas. Sí, se puede avanzar.

Algo que puede ayudar, es volver a centrar la discusión en sus justas proporciones sobre lo que se necesita. Una tarea que ya adelantó la MEE con un excelente resultado. Este comité de expertos, producto de los acuerdos de la Habana, permitió consensuar –con la participación de los partidos y el Gobierno- una hoja de ruta para impulsar los cambios que necesita nuestro sistema político electoral. Un diagnóstico certero sobre lo que requiere nuestra democracia.
Hacia esa dirección debe girar el debate, lógicamente concertando nuevos temas con los partidos, pero en esencia, recogiendo lo básico de las sugerencias presentadas.

El poco liderazgo en el Congreso para sacar a flote la reforma, permite que se mine la confianza en los cambios propuestos, se pesque en río revuelto con cambios accesorios o se hundan las posibilidades de avanzar así sea en algunos cambios positivos.

Aunque el trámite de la reforma empezó de forma desordenada, apenas se inicia su discusión. Aún podemos movilizar esfuerzos para empujarla. Organizaciones de la sociedad civil en llave con políticos de diferentes partidos, pueden retomar la iniciativa centrando el debate y conectándolo con el resto de la ciudadanía. 

Reformar nuestro sistema electoral es una necesidad apremiante y prioritaria, no podemos seguir adelantando elecciones en medio de las debilidades de nuestro sistema político electoral. Si no se logra, seguiremos asistiendo al penoso espectáculo de la compra y venta de votos, los saltos de canguro o la trashumancia electoral.
Por: Diógenes Rosero Durango.

A propósito de la “Primera Jornada para pensar (soñar) el Caribe colombiano a 20 años”, organizada por el portal La Silla Vacía y la Universidad del Norte, fui invitado como panelista, intentando dar respuesta a este trascendental interrogante. Muy pertinente e interesante este encuentro de opiniones, en la especial coyuntura que vivimos en el Caribe después de las elecciones presidenciales y ad portas (en un año) de las elecciones locales.

En la primera vuelta presidencial en el Atlántico, la gran derrotada parece haber sido la maquinaria política. Cambio Radical sólo obtuvo 171.000 votos; Gustavo Petro, 441.000; Iván Duque con 331.000 sufragios y finalmente, Fajardo con 85.000 votos. Se esperaban incluso más votos para Petro que al final ganó por un estrecho margen en el total Caribe, perdiendo en segunda vuelta con Duque también por pocos votos.

Para un importante segmento de los grupos políticos minoritarios, quedó la sensación que se puede cambiar la inercia que vienen dejando las elecciones locales, en donde las casas políticas hegemónicas han incrementado su poder.
Parece lógico este aroma en el ambiente después de la consulta anticorrupción que logró la significativa suma de 11,5 millones de votos a nivel nacional y un importante número de votos en departamentos como en el Atlántico en donde se alcanzaron 442.000 sufragios. Nada despreciable si se tiene en cuenta las tradicionales formas de hacer política en la región.

Pero la realidad parece ser más compleja que la simple suma aritmética de votos. La volátil votación de opinión parece no pertenecer a ningún partido o movimiento político. Responde más a una idea de cambio frente a las costumbres políticas tradicionales. La necesidad de algo nuevo.

Un hastío similar por lo tradicional se vivió en ola de opinión post constituyente del 1991 y para poder derrotar a la fuerte clase política de ese entonces, hubo que promover un proceso alrededor de una coalición de diferentes fuerzas de disímil origen: el Movimiento de Salvación Nacional, liderado por Álvaro Gómez; la AD-M19, el Nuevo Liberalismo y Voluntad Popular, en cabeza de Fuad Char (quien terminó dando un lamentable viraje hasta el día de hoy).
Ese esfuerzo, propició el triunfo final de Gustavo Bell a la Gobernación del Atlántico y la emergencia de nuevos liderazgos en los cuerpos colegiados. Los votos no cayeron del cielo.

Tan importante fue este proceso, que, en las siguientes votaciones a la gobernación, todos los candidatos han necesitado del voto de opinión para hacerse elegir. El triunfo de Eduardo Verano, en contra de toda la clase política tradicional, es el caso más paradigmático.

El poder hegemónico de las casas políticas tradicionales en lo local es hoy es mucho mayor que hace algunos años. La degradación clientelar, han impuesto la ley de la compra masiva de votos como requisito para logar el poder. Sin la necesaria confluencia de actores distintos que promuevan un proceso creíble para la ciudadana en las próximas elecciones, será muy complejo -para responder la pregunta inicial- acceder al poder local a través del voto de opinión.
El departamento de la Guajira, tiene aprobados  $681.493'780.163 millones de pesos[1] para el bienio 2017-2018, provenientes del Sistema General de Regalías (SGR) que tiene como principales objetivos generar mayor equidad, desarrollo y competitividad en los territorios donde se desarrolla la exploración y explotación de recursos naturales. Pese a las astronómicas sumas de dinero y los claros objetivos para la inversión, La Guajira en los últimos años sigue estando en los titulares de los diferentes medios de comunicación, nacionales e internacionales, a causa de la crisis humanitaria, sumada a la vinculación de funcionarios públicos en casos de corrupción y  relaciones con organizaciones al margen de la ley.
Por Diogenes Rosero
 
La Constitución de 1991 fue el resultado de los esfuerzos de paz  que se venían impulsando desde la década del 80, junto al anhelo generalizado en el país de establecer un nuevo contrato social para todos. Además de consagrar la paz como un derecho fundamental en su artículo 22 -“la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”-, en el resto del andamiaje de la Carta se consignan importantes avances en la dirección de la consolidación de una paz duradera: Se plantearon reformas en disímiles aspectos de la vida institucional del país, desde la Independencia del Banco de la República y la acción de tutela, hasta temas agrarios, políticos y hasta eclesiásticos. Sin duda la carta sentó unas bases para un mejor país, con avances concretos sobre todo en temas sociales. 
 
Jueves, 14 Julio 2016 15:09

Nuestro compromiso con la Paz

En Foro Costa Atlántica tenemos un compromiso institucional de promover y dinamizar el diálogo y el debate  ciudadano alrededor de la paz en Barranquilla y el Atlántico.  Por ello, en lo que va corrido del año hemos organizado una serie de espacios de reflexión que han contado con la participación de diversas organizaciones sociales y comunitarias, docentes, estudiantes, funcionarios públicos y ciudadanía en general.
Viernes, 27 Mayo 2016 16:55

¿Y cómo Quedaron las JAC?

El pasado 24 de Abril, se llevó a cabo a nivel nacional la elección de nuevos dignatarios de Juntas de Acción Comunal (JAC) para el periodo 2016 – 2019. Las organizaciones de base con mayor  trayectoria a nivel nacional,  con casi 60 años en el plano comunitario para el desarrollo local.

Martes, 26 Abril 2016 17:15

LOS DEBATES PARROQUIALES

En tiempo récord fue aprobado el Plan de Desarrollo “Barranquilla Capital de Vida”, radicado al Concejo Distrital de Barranquilla el pasado 2 de marzo, y que podía ser estudiado por los cabildantes hasta el próximo 30 de mayo. Sin embargo, sólo se requirieron tres debates para que el Plan quedara aprobado de forma unánime por parte de los concejales, quienes constantemente manifiestan su complacencia al ser co-equiperos del “mejor Alcalde del país”, como reza una publicidad  de la Corporación en los medios radiales.

La práctica de la política en el Departamento en el Atlántico ha llegado a una alarmante situación de degradación, expresada, en las cada vez más pre-modernas formas de su ejercicio y los resultados poco alentadores en cuanto a la calidad de los elegidos y renovación de espacios democráticos.

Audaz, resultó por parte de la Alcaldía y del Concejo Distrital de Barranquilla, la puesta en marcha de una serie de cabildos abiertos para el proceso de construcción colectiva  del Plan de Desarrollo.

Calendario de publicaciones

« Agosto 2019 »
Lun Mar Mier Jue Vie Sáb Dom
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31